Artistas que se saltan las reglas del marketing… y les sale bien

“Ten clara la visión de tu marca, identifica oportunidades, conoce a tus futuros fans, haz seguimiento de ellos. Aplica el marketing mix, crea contenidos que emocionen, promociona en redes sociales, aprende de tus competidores, haz seguimiento de ellos”.

Basta con que busques ‘marketing musical’ en Google para que te salgan listas como estas a montones. Listas que te recuerdan que nada es casualidad y que hasta la publicación en Instagram más ‘genuina’, seguramente esté calculada al milímetro.

La industria de la música, como cualquier industria hoy en día, no tiene nada de casual. Y si te han hecho creer que sí, es que lo han hecho muy bien. Cuando las redes sociales empezaron a tener tirón, muchos artistas aprovecharon la ocasión para mostrar su lado más humano. Los famosos de toda la vida pasaron a ser comunes mortales y el fenómeno fan se elevó a niveles estratosféricos. ¿Cómo? ¿Que Taylor Swift cuando va al estudio a grabar no se pone maquillaje?

Pero el marketing no tardó mucho en apuntarse al bombardeo y pronto las redes sociales pasaron a ser una herramienta más de promoción, con sus estrategias, sus calendarios y sus timings. El lado humano pasó a formar parte del marketing mix y la espontaneidad se convirtió en un asset más.

Decidnos si os suena de algo: ves un story de tu artista favorito contándote que pronto sacará su próximo single. Durante una semana, te va dando pistas. Tú cada vez tienes más ganas de escucharlo y estás más pendiente. Te da una fecha. Llega la fecha y saca el single (¡a las 00.00!). Una vez sacado, empiezas a escucharlo por todas partes. Pero espera, que ahora toca el vídeo. Así que vuelta a empezar: pistas, pistas, fecha y lanzamiento. ¡Qué bien! Ahora cánsate de escuchar esa primera canción, que en breve sacará siguiente.

Y es que hoy en día, todos los cantantes hacen lo mismo. Es una fórmula que funciona y como funciona, ha acabado convirtiéndose en una norma. Pero de vez en cuando aparecen artistas que nos descolocan y que mueven lo aparentemente inamovible.

2019 parece haber sido el año de los rebeldes sin causa (o con una causa muy clara y más listos que el hambre). Nos centraremos en dos casos concretos: Ariana Grande y John Mayer. Una se ha cepillado los tiempos de la industria y el otro se ha saltado los protocolos… porque puede.

“Mi sueño siempre ha sido el de sacar mi música como lo hace un rapero», cuenta Ariana. «Tengo la impresión de que a las mujeres en el mundo del pop se nos exigen cosas que luego no se les exige a un hombre (…) Yo lo único que quiero hacer es hablar con mis fans, cantar, escribir canciones y sacarlas como las sacan estos tíos. ¿Por qué ellos pueden hacer las cosas así y yo no? Así que yo las hago, las he hecho y las seguiré haciendo”.

Dicho y hecho. Ariana Grande sacó el single de ‘thank u, next’ como le dio la gana y cuando le dio la gana. El factor sorpresa acabó colocando al single en el número 1 de la lista Billboard durante semanas y su debut en YouTube cosechó nada más ni nada menos que 55,4 millones de visitas en las primeras 24 horas.

“Sacar un tema un sábado por la noche porque te apetece y porque sino te va a explotar el corazón es volver a tomar las riendas de tu propia narrativa. No quiero hacer lo que la gente me dice que tengo que hacer. No quiero adecuarme a la típica agenda de la estrella de pop. A partir de ahora quiero ser yo la que ponga las normas. Si quiero hacer una gira con dos álbums a la vez, voy a hacer una gira con dos álbums a la vez. Y si quiero lanzar un tercer álbum mientras estoy de gira, ¡eso haré!”

Muchos artistas claramente están hartos de ceñirse a las normas de la industria, y los que llevan haciéndolo años, más aún. Aquí tenemos al ejemplo de John Mayer. En 2018 John Mayer sacó el hit ‘New Light’ pero a la hora de sacar el vídeoclip, la agenda de los demás parecía pasar por encima de la suya.

“Necesitaba hacer un videoclip para New Light pero nadie se ponía de acuerdo con los presupuestos, así que me fui a un sitio en el centro de Los Ángeles y lo grabé en una empresa que se dedica a hacer vídeos de cumpleaños y Bar Mitzvahs”.

Y este fue el resultado:

«¿Es bueno? Define bueno. ¿Es contenido? Ya lo creo que es contenido»

Fue algo tan inesperado y la gente alucinó tanto que el vídeo acabó convirtiéndose en un fenómeno viral, casi sin quererlo. Para que luego digan que lo de que ‘las reglas están para romperlas’ es una tontería…