Barbie y las niñas que no quieren ser princesas

  22 de octubre, 2015      Irene Ferradas    2

Cuando una marca lleva mucho tiempo trabajando tiene –o debería tener- definido un ADN, una línea de comunicación y sus consiguientes estrategias de marketing más o menos acotadas. Barbie nació en 1959 y desde entonces ha representado un prototipo de mujer imposible. El color rosa, la obsesión por la moda, todo lo estereotipadamente femenino ha construido el universo de una muñeca de tallas surrealistas y ojos claros, que en su publicidad era habitualmente retratada como una chica guapa y superficial. Hasta la fecha, sus ambiciones difícilmente iban más allá de tener un novio,  una casa, un descapotable, un perrito súper cuqui o unas botas muy brillantes.

Los tiempos cambian. La muñeca estrella de Mattel ya no sólo es una muñeca: protagoniza series, videojuegos, eventos y películas, tiene distintos colores en su piel, merchandising de todo lo imaginable y no siempre usa tacones, aunque siga sonriendo incansable con sonrisa de labios pintados. Tanto los diseñadores/as como los creativos/as que dan cuerpo y voz a Barbie han ido incorporando algunas leves modificaciones en la muñeca. O no tan leves, porque Barbie se ha vuelto una youtuber que habla de levantar la voz sin vergüenza para opinar sobre lo que piensas en cada situación (aunque lo que piense sea que hay que hornear los cupcackes así o asa)…

Pero si algo nos ha llamado hoy la atención es su nueva campaña: Imagine The Possibilities. En ella se invita a las niñas (siguen siendo chicas, sólo) a fantasear con brillantes futuros profesionales. No es que antes no existiera la Barbie veterinaria, si no que el tono, forma y mensaje de este spot pone por primera vez en valor las capacidades reales de sus jóvenes clientas sin centrar su atención en la belleza o la estética.

Es más: fueron las pequeñas-grandes actrices de este spot quienes decidieron qué profesión querían representar cada una. Mattel no puede -y suponemos que tampoco prentende- derrumbar todos los valores sobre los que ha coronado a la que quizás sea la muñeca más famosa del mundo, pero sí parece estar haciendo un esfuerzo por virar su comunicación hacia territorios más realistas, respetando y alentando a las futuras profesionales en las que se convertirán las niñas que hoy son su target, animándolas a soñar hacia donde ellas decidan. Esperaremos con curiosidad sus próximas campañas para comprobar si es un caso puntual o un síntoma real de cambio de ruta.

Si te interesa el ”mundo Barbie” o la forma en la que se retrata a las mujeres en publicidad, te animamos a leer nuestro post ”Ni Barbie ni cenicienta”, y a descubrir una versión de la muñeca más parecida a ti, quizás, o a la que escribe, en ”Lamily, la barbie bajita y con celulitis”.

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