Filip Custic en ‘Creadorxs’: “No podía verbalizar lo que quería porque mi entorno no lo aceptaba”

Filip Custic es uno de esos artistas a los que las redes sociales no solo le han abierto puertas, también le han supuesto una ventana para todo tipo de creatividades. Fotografía, videoarte, escultura… Su universo se ha ido definiendo a la par que se daba a conocer en internet. Ahí precisamente es donde la mismísima Rosalía le encontró y le pidió que realizara todo el imaginario visual de ‘El mal querer’, el álbum con el que la artista ha dado el salto internacional.

Y es que este canario nacido en 1993 se considera parte de esa generación, la que ha utilizando la plataforma que le daban las redes para llegar a partes del mundo completamente inesperadas. Hasta en Nueva York le han llegado a reconocer por la calle. Pero más sorprendente es si cabe cómo a través de esa autodefinición Custic ha ido trabajando su arte hasta volverlo mucho más complejo de lo que podía resultar en un principio. De hecho, y aunque empezó como fotógrafo, en la actualidad lo que más le define es hacer cuadros virtuales.

 

No me siento fotógrafo, porque en el momento de trabajar ya voy con todo estudiado”

 

“Yo en realidad no me siento fotógrafo, ya que en el momento de trabajar yo ya voy como con todo muy estudiado y con los objetos colocados. En realidad es como un puzzle que luego junto e integro en Photoshop. Y es ahí cuando le doy ese toque onírico y trabajo el color para separarlo de lo terrenal. Entonces, como tiene mucho trabajo de post-producción, porque mi trabajo en bruto no tiene nada que ver con el resultado final, prefiero definirlo como un cuadro virtual”, cuenta en ‘Creadorxs’, el documental de David Velduque y Marco Laborda para GQ. 

Protagonista de la segunda temporada de esta serie, Custic explica su curiosa estética, que mezcla lo humano y lo virtual hasta convertirlo casi en un objeto:  “Me gusta generar ese sentimiento de misterio, de cuestión que puede provocar una pieza de las que hago».

“El arte siempre ha estado ahí realmente porque yo siempre he trabajado y he jugado con la creatividad desde que tengo uso de razón. Lo que sí es verdad es que mi entorno anulaba eso”, confiesa. Esa liberación ha desatado también a su verdadero yo creativo: “Yo no podía verbalizar todo lo que yo quería porque mi entorno no lo aceptaba, entonces en mi mente pasaban muchas cosas. Creo que las conversaciones con mi mente las estoy materializando ahora”, lo que ha dado lugar a ese universo tan propio.