King Jedet, en ‘Creadorxs’: «No veo justo que se me abandere, yo soy yo, soy Jedet»

Influencer, youtuber,  cantante… King Jedet asegura ser un alma libre, en todos los sentidos posibles: “Yo creo siempre desde el caos”. Y ese caos en el que se sumerge es el que caracteriza su creación. La polifacética influencer sería incapaz de fijarse un horario y ponerse en el estudio o grabar simplemente porque alguien se lo esté exigiendo ya que, al fin y al fin y al cabo, le tiene que salir de dentro: “Eso sale desde las vísceras”. 

Entre todos los asuntos a los que se enfrenta como artista multidisciplinar está la falta de consciencia sobre su trayectoria: “Como que no valoro las cosas al momento pero, de repente, pasa un tiempo y digo: este libro que saqué… Joder, vendí cinco ediciones… Este concierto que hice delante de 5.000 personas…”. Sin embargo, Jedet sí es consciente de las metas que se auto impone: “Soy una persona ambiciosa, enfermizamente ambiciosa”.

Desde que saltara a la fama como personaje revelación en internet hace ya unos años, Jedet ha ido desarrollándose sin saber en qué iba a estar metida al día siguiente: “Es muy difícil lidiar con la incertidumbre y ser artista es lidiar diariamente con ella. No sabes dónde vas a estar mañana, porque hoy interesas y mañana no y ya está. Los booms son muy peligrosos, por eso yo siempre he creído más en el poco a poco. Como las hormiguitas, muy poco a poco.” 

“Al Jedet pequeño le diría que va a poder ser quién realmente quiere ser” 

Ese desarrollo también se ha traslado al asunto de la identidad. La artista sabe que es algo que se forja con el tiempo y que evoluciona con la persona: “La identidad la construyes tú. Tanto la física como tus ideales, como todo. Siempre tengo en la cabeza que esto de mi cuerpo es como mi casa, entonces si no me gusta el gotelé, lo cambio”. «Al Jedet pequeño le diría que va a poder ser quién realmente quiere ser”, añade en ‘Creadorxs’, el documental de David Velduque y Marco Laborda para GQ. 

Su carácter guerrero, su imagen transgresora y su lucha constante le unen con una generación que define como “removida”: “Me siento parte de una removida, de una sociedad y generación que lucha por los derechos humanos, que no se calla que dice lo que está bien, lo que está mal”. Eso sí, “yo no estoy aquí para dar ejemplo a nadie. Fin”.