La solución definitiva para acabar con tus bloqueos creativos (y otros consejos algo menos definitivos)

¿Sabíais que cuando a Ernest Hemingway le preguntaron qué es a lo que más le temía su respuesta fue ‘a una hoja en blanco’? Sí, Hemingway, el mismo que luchó en dos guerras mundiales y vivió una de las peores épocas de la historia. A los que sois de depender de vuestro hemisferio derecho, esto os sonará bastante. Y es que el peor enemigo de la creatividad siempre ha sido lo de quedarse bloqueado. No saber qué pintar, qué escribir, qué contar. Ernest Hemingway, Woody Allen, Charlie Kaufman… Todas las personas creativas han pasado por lo mismo. Y si no nos creéis, decidnos si no os sentís identificados con este maravilloso momento que nos regaló Adaptation (gracias, Nicolas):


Muchos científicos a lo largo de los años han buscado identificar las causas exactas de estos bloqueos (ya están los del hemisferio izquierdo buscándole una explicación a todo). De hecho fue Alice W. Flaherty la que observó que las personas con bloqueos creativos presentaban una falta de actividad en el lóbulo frontal (el encargado de buscar las palabras adecuadas en los momentos adecuados) mientras que el lóbulo temporal presentaba un exceso (es decir, que la parte que hace que esas palabras tengan significado estaba on fire). Vamos, que si las palabras no les salían no era por falta de cosas que decir.

Y ahora que hemos entendido el por qué (de aquella manera), vayamos un poco al cómo se puede remediar. Si estáis aquí es porque seguramente habréis leído millones de artículos sobre cómo superar los bloqueos creativos que seguramente tampoco os hayan ayudado de mucho porque aquí seguís. Así que con el fin de ahorraros lecturas innecesarias y evitar futuras procrastinaciones (como esta), hemos decidido desvelaros el gran secreto para acabar con estos dichosos bloqueos.

¿Alguna vez os ha pasado eso de estar hablando por teléfono y tener que estar haciendo otra cosa a la vez para concentraros? Ya sea andar de un lado para otro o colorear los cuadritos de un cuaderno, todos lo hemos hecho y se ve que no lo hacemos por hacer (¡menos mal!). Resulta que garabatear ayuda a que nos concentremos y aumenta la productividad.

Y es que lo de que la inspiración viene trabajando al final ha resultado no ser una frase de Pinterest sin más. Sí, es cierto que a veces estás en la ducha, se te ocurre el thriller del año y tienes que sacar la mano rápidamente como si te fuese la vida en ello para apuntarlo en las notas de tu móvil. Pero lo más común es que las ideas más brillantes se te ocurran cuando los mecanismos de tu cerebro están en activo. Y eso incluye la constancia y el trabajo, sí, pero también el entretenimiento y la distracción (¿a que eso no os lo esperabais?)

Así que hemos pensado que a parte de desvelaros el gran secreto, os vamos a dar unas cuantas ideas sobre cómo evitar los bloqueos de la manera más entretenida posible:

1. Ponte a ver una peli que no hayas visto nunca. Te diríamos que te pusieses una serie pero igual no te vuelves a levantar del sofá y no queremos que luego nos culpes a nosotros (que por cierto, ¿habéis visto Sex Education? … ¿Ves? Basta. No, series, no).

2. Lee. Y no me digas que no tienes tiempo. Mañana por la mañana cuando desayunes, en vez de hacerlo con el Instagram delante, coge un libro, un artículo (lo que sea) y lee. Aquí de lo que se trata es de activar el cerebro, así que si te tienes que leer la caja de los cereales porque no tienes otra cosa, pues adelante con la caja de los cereales.

3. Sal a la calle. ¿Tienes perro? Perfecto, paséale. ¿Tienes gato? No pasa nada. Seguro que le falta comida. Y si no, seguramente te falte a ti.

4. Ponte con aquello que te bloquea pero ponte sin filtro. Aunque luego lo borres todo de la misma. Aquí lo que importa es que tu cerebro no caiga en la vagancia más absoluta. Hazle trabajar.

Y sobre todo, hagas lo que hagas, no te quedes mirando a la hoja en blanco como nuestro queridísimo Nicolas. Lo último que queremos es que te quedes pensando en el muffin de plátano que te podrías tomar si salieses a por ese café que evidentemente necesitas para ponerte a trabajar.